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Nicolas Guardiola "Costanera" 2006
olio su carta cm. 50 x 35 |
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Nicolas Guardiola "Al sol" 2006
olio su carta cm. 60 x 51 |
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Nicolas Guardiola "Cuidado con el temor"
2005
olio su tela cm. 120 x 100 |
Alucinaciones terrenales
Apuntes sobre la obra pictórica de Nicolás
Guardiola
Hay algo ahí que empieza a aparecérsenos,
y se nos niega a la vez que nos reclama:
la imagen.
El trabajo de Guardiola es un incesante ir
y venir entre lo vedado y lo ofrecido, una
suerte de tránsito fulgurante. Desde una
precisión técnica que evidencia un apego
al trabajo, incansable, sobre la pincelada,
se nos devela un universo frondoso y alucinógeno:
el camino del sueño lúcido. Una selva donde
reverberan los símbolos como voces traídas
de pequeñas historias ancestrales. Guardiola
ejecuta el mito y le reverencia. La metáfora
es la vía por la que los personajes que crea
se dan partitura y movimiento.
El realismo, en este caso, está dado por
la fidelidad de los cuerpos, por el logro
pictórico de las formas. Guardiola no necesita
justificar yerros técnicos con excusas temáticas;
muy por el contrario, logra las imágenes
con una naturalidad que descoloca por la
inserción en un entorno onírico, delirado.
Las situaciones, por escenario, son las que
quedan a cargo del hilo narrativo. Lo irreal
se personifica, se da dimensión y relieve.
Aparece la historia. Un guión escrito en
el silencio del cuadro, que amenaza con echar
a andar en cualquier momento, cuando menos
lo esperemos.
Pero también se trata de un tipo de surrealismo:
nos encontramos por encima del realismo.
La obra sobrevuela lo terrenal, lo consiente
y lo trae para sí, hacia una resignificación
perturbadora. Ve el mundo y se inserta en
el mundo con la potencia de lo fantástico.
Ve el mundo, pero no le canta a este mundo.
Como en Apollinaire, quien escribe “No canto
a este mundo ni a los demás astros/ Yo canto
todas mis propias posibilidades fuera de
este mundo y de los astros…”. Porque si algo
hay en Guardiola es una exploración de las
posibilidades, una tan empecinada y tenaz
que resulta una demostración de imposibilidades
posibles. El límite entre realidad e irrealidad
se quiebra, y en esa hendidura comienzan
a germinar plantas carnívoras de dimensiones
bestiales, sapos gigantescos y otros animales
mágicos, entre los que se cuentan el hombre
y la mujer. Así también como entre las junturas
de las baldosas de las casas viejas crecen
tréboles a la humedad, en Guardiola el imaginario
es fruto de la exploración del límite trizado,
que funciona por aljibe del que vienen a
aparecer sus colores.
El ojo del que mira, señala, y se adueña.
El ojo de Nicolás Guardiola, en el entendimiento
de que “Ni los peces innumerables que pueblan
otros cielos/ son más que lentísimas aguas
de una pupila remota…” (V. Aleixandre).
Valeria Tentoni
Buenos Aires, 2011. |
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Nicolas Guardiola "Aparicion del padre
Luis en el pileton" 2005
olio su tela cm. 100 x 70
collezione privata |
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Nicolas Guardiola "El padre Luis y los
conejos" 2004
olio su cartone cm. 50 x 35
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Nicolas Guardiola "El respirante y la
poesia universal" 2004
olio su tela cm. 60 x 80 |
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Nicolas Guardiola "La poesia del hombre
que no esta" 2006
olio su tela cm. 150 x 100 |
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Nicolas Guardiola "La milonga"
2006
olio su tela cm. 90 x 60 |
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